
Y te veo frente a mí desnuda, y me deleitas. Tu boca mana tibieza y me deleita. Tu figura forjada inconmensurable entre tus rígidas piernas y tu flexible vientre me rodea cual serpiente constrictora absorbiendo amenazante mi aliento. Tu erótica piel erizada y morena, es tibia como baño de té caliente. ¡No deseo que te vayas!, hipnotizado cual liebrecilla me dirijo a tus fauces y espero me devores. Y mi rígido corazón cede lentamente ante tu estoica figura corporal. Cada vez te necesito más. Seré tuyo sin enterarme de mi abandono.
Mucho sentimiento en las palabras, sobre todo en la parte que exclama el no querer que se vaya, me parece buena la interpretación, felicidades.
ResponderEliminar"liebrecilla"-"fauces"= buen contraste jejejeje además el verbo "devorar" es tan sonoro... bien.
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