Las criaturas que mueren presas de su encantamiento, en el final de su existencia suelen agonizar y dar cortos y apresurados suspiros con leves quejidos que parecen murmurar: "¡Qué desperdicio!¡Qué desperdicio!". En el preciso instante que el observador exhala su último aliento, la curiosísima flor levanta su corola y, caso desconcertante para los estudiosos, si se encuentra sin ser observada directamente, sus pétalos caen y se marchita en el acto o bien, muda sus colores, se vuelve pequeña y completamente verde: renace para elegir el tipo de flor que desea ser... Escasos son aquellos que alguna vez la contemplaron por largo tiempo para aprender sus hábitos y sobrevivieron a su magia ¿cómo lo sé? Yo fui ésa flor.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Girasí
Planta curiosa del tipo que nunca te regala su aroma, desperdicia su belleza mirando siempre hacia abajo y no hace más que suspirar. Curioso es, también, que sea una planta que se considere peligrosa pues los que llegan a verla afirman que su belleza es arrobadora obligando a todo aquél que de ella queda prendado a vigilar eternamente si es que les regala un vistazo si quiera. Esta planta intrigante posee cualidades somníferas y genera elaboradas alucinaciones de mundos de extraordinaria belleza y contemplación, acompañadas de mutismo y pérdida repentina del apetito. Sus vivos pétalos, aunque siempre caídos, forman un velo irresistible que muchas veces atrae a su presa y la sume en un mundo ensimismado total.
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Me gustó me recordó a las narraciones de Arreola.
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